24 abril 2013

Una bandada de pájaros

Para los que no son técnicos en la materia, la banca es la sucursal que tenemos al lado de casa.
Donde tenemos la cartilla y donde domiciliamos los pagos del agua, luz, gas, colegio etc.
Gente conocida y de total confianza.

 

Pero esa delegación bancaria es solo una tienda de ultramarinos, comparándola con la gran cadena de supermercados internacional, que es la banca en general.
Hay entidades bancarias grandes, medianas, locales y pequeñas.
En todos los casos el producto a la venta es el dinero, que como buenos comerciantes se trata de captarlo barato y venderlo caro.
Con el visto bueno de las autoridades monetarias claro está.
El marrón se presentó, cuando pasó por delante del cazador una bandada enorme de pájaros de todos los tamaños.
Y todos en competición se lanzaron a por ellos.
Era lanzar la red y al saco.
Sin mirar.
Ni respirar.
Hasta que se agotó la bandada de pájaros, y entonces para no perder comba ni ritmo, se tiró de lo que había a mano.
Ya en caliente, había que seguir pescando.
Y se pescó un tiburón enorme que se comió las redes y los aparejos de un bocado.
Un tiburón que seguía buscando más comida.
Entonces, cuando vieron las barbas arder, se acordaron de los vecinos de al lado.
Los que tenían domiciliadas las cuentas, la gente de a pie, para salvar el costalazo.
Todo a la vista, y bajo la tutela y el control de la autoridad competente, un descarrilamiento en toda regla.
Que con nuestro dinero estamos costeando sin que nadie nos ingrese ni un chavo.