La
capacidad de manipulación de la cúpula del PP es inagotable. Primero
mienten descaradamente. Después, cuando ya no pueden ocultarlo por más
tiempo, apuestan decididamente por quienes les surten generosamente sus
arcas: las grandes empresas y el sector financiero. Por último,
califican de nazis o fascistas a quienes protestan por su descarada
política reaccionaria. María Dolores de Cospedal fue la última, de momento, en convertirse en abanderada
de la demagogia y la falsedad. Llamar nazis a quienes protestan,
ruidosa pero pacíficamente, por la cruel política de apoyo a la banca en
los desahucios es ignorar la historia. En
primer lugar, los nazis llegaron al poder en marzo de 1933 al obtener casi el 45% de los votos de unas elecciones, es decir, casi el mismo
porcentaje que consiguió el PP en diciembre de 2011, el 44, 62%.