Historia de Gema Escribano en EL PAIS 03-04-2025.
Los gestores llevaban semanas preparándose para el nuevo orden mundial que quiere imponer la administración estadounidense. A los aranceles a China, México, Canadá, el acero, el aluminio y el sector del automóvil, a partir de ahora se les sumará un gravamen a todas las importaciones que será de un mínimo del 10%, pero que alcanzarán el 20% para la UE y el 34% para China, más de lo que esperaban la mayor parte de los analistas. La noticia se conoció con los mercados ya cerrados, pero en los últimos minutos de negociación las filtraciones que apuntaban a una tasa inferior (el mínimo del 10%) aportó una efímera alegría a las Bolsas: minutos después del inicio de la comparecencia, los futuros del S&P 500 caían casi un 2%, con pérdidas notables en firmas del motor en los mercados fuera de hora. Unas tarifas que alcanzan el 32% para Taiwan y el 34% para el gigante asiático se están dejando sentir con fuerza en Apple y Nvidia que bajan un 6% fuera de hora por su excesiva dependencia de TSMC.
Los analistas de Goldman Sachs señalan que el nivel de volatilidad de las últimas jornadas es comparable al experimentado a principios de noviembre, coincidiendo con la celebración de las elecciones. Los anuncios de este ayer aportan algo de luz, pero está por ver las represalias que comuniquen los países afectados. Las negociaciones que se inicien a partir de ahora tendrán lugar con los aranceles en vigor. “El riesgo de escalada es importante y algunos países podrían verse tentados a aplicar medidas de represalia. Trump ha advertido de que, en ese caso, se aumentarían aún más los aranceles”, señala Enguerrand Artaz, estratega en La Financière de l’Échiquier. El consenso de los analistas cree que es precipitado sacar conclusiones y esperan que la volatilidad persista a corto plazo. “Creemos que la incertidumbre continuará durante unos meses y la atención se centrará en las perspectivas económicas, mientras los mercados seguirán siendo extremadamente sensible a las noticias”, señala a Bloomberg Chris Senyek, jefe de inversiones de Wolfe Research.
En las últimas jornadas, las firmas de análisis han acelerado el recorte de las previsiones de crecimiento y han reducido la valoración de la Bolsa. A finales de 2024, el consenso del mercado esperaba que el S&P 500 concluiría el año en los 6.600 puntos, lejos de los 5.400 puntos que prevé UBS ahora. Al cierre de los mercados, el índice más seguido por gestores y analistas se situó en los 5.670,67 puntos. “Es especialmente preocupante las altas probabilidades que se asignan a los movimientos extremos a la baja”, destacan desde la entidad suiza. En la mismo línea se mueven los analistas de JP Morgan que señalan que el ánimo de los inversores se encuentra en los niveles más bajos desde la pandemia.
Las mesas de negociación de la gran banca han venido adoptando una postura bajista sobre la renta variable, alegando la incertidumbre política y el impacto en la economía. Algunas firmas de inversión como Barclays se muestran especialmente pesimistas y temen que los mensajes de Trump dejen espacio para la interpretación. “La incertidumbre mata las decisiones de inversión, el gasto corporativo, así como la confianza empresarial y de los consumidores”, señala a Bloomberg Alexander Altmann, jefe de estrategia de renta variable para Barclays. Datos como el ISM manufacturero de marzo demuestran el daño que la política comercial está haciendo ya a la economía. La actividad de las fábricas el mes pasado se contrajo por primera vez en el año.
Mientras las perspectivas de menor crecimiento e inflación dibujan un panorama sombrío, las empresas comienzan a preparar un colchón para hacer frente a posibles shocks económicos. Con los tipos en la horquilla del 4,25-4,5% salir al mercado para captar liquidez como en la pandemia ya no es rentable. La estrategia a la que están recurriendo muchas empresas es la reducción de los programas de recompra de acciones para acumular efectivo. Según los datos recopilados por Bloomberg, el valor de las recompras anunciadas ronda los 39.100 millones de dólares, el importe más bajo desde octubre de 2020. Los analistas señalan que los aranceles podrían revivir las presiones inflacionistas y provocar un aumento del desempleo. Esto supone un gran desafío para las compañías que tenían puestas todas sus esperanzas en la rebaja de impuestos y la desregulación para impulsar el crecimiento y la mejora de los beneficios. “Es probable que se reduzca el crecimiento y aumenten las presiones inflacionistas”, señalan desde UBS. El departamento de análisis de la entidad suiza cree que las tensiones comerciales podrían lastrar un 0,5% el PIB mundial. Más pesimistas son los gestores de Ostrum AM que prevén que el crecimiento de la economía estadounidense se estanque en el primer semestre del año, llegando a bordear la recesión. Por su parte, los gestores de Pimco esperan que el freno de las inversiones y la ralentización del consumo resten hasta un 1,5% al PIB estadounidense.
Una de las críticas que más se repite entre los círculos económicos es que Trump ha dejado de lado la rebaja de impuestos y la desregulación, las dos medidas que ayudarían a apuntalar la economía y prolongar el rally de las Bolsas. Esto es especialmente significativo en un momento como el actual en el que las valoraciones son muy exigentes y el crecimiento empieza a perder fuerza. “Los inversores no estadounidenses habían comprado la idea de que una victoria de Trump significaría un entorno favorable a las empresas vertiendo cientos de miles de millones en los mercados estadounidenses a finales del año pasado. Estas entradas tardías de capital a valoraciones por las nubes se están invirtiendo ahora”, señala Axel Botte, jefe de estrategia de mercados en Ostrum AM. El gestor advierte que el arcaico concepto de Trump del comercio puede terminar entregan a China el liderazgo económico mundial en un momento en el que los modelos de inteligencia artificial de código abierto representa un reto para las grandes tecnológicas estadounidenses y obliga a los usuarios a reconsiderar el dominio estadounidense en este campo
Con una economía deteriorándose y unas perspectivas de inflación a largo plazo en máximos de 32 años, el margen de maniobra de la Reserva Federal se reduce. Después de una campaña electoral en la que Donald Trump acusaba a su antecesor de haber socavado el poder adquisitivo de los hogares, los analistas señalan que los aranceles representan un shock inflacionario.
Las tarifas aumentarán los costes de los insumos y obligará a las empresas a elevar los precios para mantener los márgenes. Esto es especialmente significativo para una economía como la estadounidense en la que el 70% del PIB depende de la demanda interna. A medida que los productos y servicios se encarecen, el consumo se retrae y las perspectivas de crecimiento merman. El deterioro de la economía acabará teniendo su reflejo en las Bolsas. Para un hombre de negocios como Trump, el comportamiento de la renta variable podría ser un buen termómetro. Los grandes bancos de inversión aconsejan prudencia y esperan que la renta variable profundice las caídas. Josep Parts, gestor de Abante European Quality, cree que un 5% de caída adicional podría provocar que Trump se replanteara sus ambiciones proteccionistas para evitar un mal mayor.
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