
Nos están diciendo en directo el caos y nosotros en la inopia. Nos están cambiando el mundo, o al menos intentándolo, en nuestras propias narices y aquí nadie reacciona. Súper activo y enfadado, volvió Donald Trump a la Casa Blanca con ganas de revancha y en un mes ha superado con creces los peores vaticinios. El catálogo de barbaridades es tal que tiendes a pensar que ha de tratarse de una broma. Debutó atacando a Canadá, México, Panamá, Dinamarca, Colombia, persiguiendo inmigrantes o despidiendo funcionarios y continuó agitando el tablero con los aranceles, anunciando su intención de convertir Gaza en un resort, menospreciando a Europa y cortejando a Putin para repartirse Ucrania porque, total, fue Zelenski quien empezó la guerra. Cada disparate que lanza supera al anterior mientras medio mundo asiste al espectáculo con cara de tonto.