04 abril 2013

Frases antológicas

“Al hoy presidente gallego se le atribuye una relación personal muy antigua con un personaje que, por poco recomendable que sea, no ha suscrito jamás contrato alguno con la Xunta”.
Editorial de La Gaceta, 3 de abril de 2013.
 
 
¿Qué querían que hubiera contratado la Xunta con Marcial Dorado: suministro de cajas variadas de tabaco de contrabando o, mejor aún, alguna tonelada de coca o heroína?.

03 abril 2013

MOROSOS


España es “una auténtica vergüenza” en lo que a impagos 

se refiere.

 
 

El arte del buen comerciante está más en lograr que le paguen que en vender, porque para los españoles “lo penúltimo es morirse, lo último pagar”, como reza el refrán.

Creo que va a haber mucha más morosidad en 2008 que en 2007. Y 2009 será todavía peor. Serán los años del boom de la deuda. Estamos ya en el principio del maremoto; se avecina un auténtico tsunami de impagos. Se podrían superar, incluso, las tasas que se alcanzaron en 1993. Hay dos galaxias en la morosidad: la empresarial y la particular; no hay que mezclarlas porque los orígenes son muy diferentes.

Desde la explosión de la crisis subprime estadounidense, hay empresas a las que les ha subido un 30% las devoluciones bancarias, y constructoras a las que se les ha multiplicado por 10 el número de impagados que les entran por semana.

Estrictamente, un moroso no es la persona que no paga, sino la que lo hace tarde. Debemos calcula que por cada mes que se retrasa, a alguien que debe 10.000 euros le repercute un beneficio de 50 euros. Si aguantase un año sin liquidar el adeudo, la ganancia se alzaría hasta los 600 euros.

Morosos profesionales
El problema de España es que existe un moroso profesional, que vive sin pagar a nadie nunca. Es el descendiente del pícaro del siglo XVI. Y los españoles nos ponemos de su parte porque desde pequeños se nos ha mostrado una imagen divertida del deudor, desde los tebeos de 13 Rue del Percebe [con el moroso Manolo, que vivía en el ático y que no le abría la puerta a nadie para evitar pagar] hasta las series de televisión protagonizadas por Arturo Fernández en las que el protagonista triunfa porque no paga.

El impago es un mal endémico en España que ya forma parte de la cultura popular del país tanto como la tortilla de patatas o el jamón.

Según los datos de la Comisión Europea, en la UE el retraso en el pago se debe a la intencionalidad del moroso en un 35% de los casos. En España la cifra se dispara hasta el 65%. Somos una vergüenza a nivel de impagados. Peleamos en la liga de Grecia y Portugal, y no en la de Francia o Alemania. Hace falta más voluntad política.

Cerca de dos millones de españoles figuran en las listas de morosidad, aunque creo que hay alrededor de 10 millones. Por si fuera poco, España exporta morosos: “Puedes empapelar Madrid o Barcelona con cheques sin fondo, que no te va a pasar nada. En España es muy fácil deber”, creencia popular.

Una ley en vano
Además, mucha gente ha estirado más el brazo que la manga. Nadie debería estar endeudado más del 30% de su renta. El esfuerzo que las familias han de destinar al pago de la vivienda se ha disparado desde el 33% al 46% en los últimos cuatro años.

Hace tres años entró en vigor la Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad, que ha tenido una repercusión escasa: “Sólo el 1% de las empresas aplica todas las cláusulas de la ley”. Dicha norma es la transposición de una directiva europea que aquí se ha descafeinado. Y encima fuimos morosos al hacerlo, lo hicimos tarde. Eso ya sí que es el colmo.

Con los morosos, más pico que látigo.

Las preguntas que Mariano hoy tampoco contestó



¿Por qué se esconde? ¿Por qué su partido lleva sin celebrar una rueda de prensa desde hace más de un mes? ¿Qué tiene que pasar para que usted dé explicaciones a los españoles? ¿No basta con que la Audiencia impute a tres extesoreros de su partido? ¿Considera usted que la transparencia consiste en hablar a los periodistas a través de una televisión de plasma?

¿Qué fue de esa auditoría externa que prometió hace dos meses? ¿Qué pasó con esas declaraciones de la renta que iban a presentar los principales dirigentes del PP y que aún estamos esperando? ¿Sigue comprometido con "decir siempre la verdad a los españoles" "y "no esconderse", como dijo en su discurso de investidura? ¿Sigue en vigor el " código ético" del PP o es también papel mojado?

¿Aún cree que "nadie podrá probar" que Luis Bárcenas no es inocente? ¿Se atreve a pronunciar en voz alta el nombre de ese extesorero que usted mismo ascendió, y del que ahora nunca habla? ¿Por qué siguió pagándole un sueldo de un cuarto de millón de euros anuales? ¿Por qué los principales dirigentes del PP, mintieron durante años, asegurando que Bárcenas había sido "apartado", cuando seguía cobrando y mantenía la secretaria, el despacho y hasta el chófer del partido?

¿En qué consiste exactamente un "despido diferido en forma de simulación"? ¿Van a enseñar el finiquito que supuestamente firmó Luis Bárcenas? ¿Cómo pudo conseguir un botín de (al menos) 38 millones de euros un político que ni recalifica ni adjudica? ¿Cuánto dinero pasa por la caja del PP para que el extesorero pueda amasar esa fortuna? ¿Admite, como hacen sus peritos, que la letra es del propio Bárcenas? ¿Qué opina de ese informe de la Fiscalía Anticorrupción que relaciona la contabilidad oficial del partido con las cuentas de la Gürtel? ¿Es que acaso la Fiscalía, que depende jerárquicamente de su Gobierno, está sometiendo a una "cacería" a su partido?

¿Por qué solo comparece ante los periodistas cuando no le queda otra, en las ruedas de prensa protocolarias de líderes internacionales a los que ni se les pasa por la cabeza la idea de no contestar preguntas? ¿Por qué el rescate a la banca española se debatió en el Parlamento alemán, pero no en el Congreso de los Diputados?

¿Por qué pidió a los españoles que trabajaran más y cobraran menos mientras usted se subía el salario año tras año en plena crisis? ¿Es normal que un político pueda acumular tres sueldos, todos ellos del dinero público? ¿Es lógico que un partido dé beneficios cada año?

¿Por qué llamó al presidente del Consejo General del Poder Judicial para interesarse por el caso Bárcenas? ¿No cree que resulta algo sospechoso que, usted, el presidente del Gobierno, llame al máximo responsable de los jueces para preguntar por un proceso penal que afecta directamente a su partido y donde usted mismo aparece en los papeles? ¿Por qué el PP no ha enviado todos los datos sobre su contabilidad que la Audiencia Nacional ha pedido? ¿Cree que es normal que su partido sea en la Gürtel uno de los principales sospechosos y, al tiempo, parte de la acusación?

¿Por qué el PP bloquea las preguntas parlamentarias sobre las cuentas del rey en Suiza o sobre las supuestas gestiones para el Estado de su "amiga entrañable"? En un país con las SICAV al 1%, ¿qué otra cosa salvo delincuentes pueden beneficiarse de una amnistía fiscal? ¿Por qué el Gobierno es tan obediente cuando manda algo el BCE y tan indisciplinado cuando es un tribunal europeo el que ordena cambiar la abusiva ley hipotecaria? ¿Por qué en España la dación en pago sirve para las constructoras o los bancos, pero no para las familias? ¿Es más violento un abucheo o un desahucio?

Y la última: ¿por qué la única manera de formular estas preguntas es como recurso literario o hablando solo con una televisión?

Al cabo de quince meses...

Al cabo de quince meses desde las últimas elecciones generales, en las que el PP obtuvo casi once millones de votos, más del 44% de los sufragios y en consecuencia una mayoría absolutísima que le ha permitido hacer cuanto se le ha antojado sin que lo alterara ninguna voz discrepante, uno se pregunta cómo se sentirán esos ciudadanos que le dieron carta libre. Pero me da que estas sospechas de corrupción generalizada serán lo de menos para la mayoría. Habrá quienes digan: “Vaya novedad, ¿y qué esperaban? La sociedad entera no le hace ascos a un dinero extra, con excepciones. En todos los partidos habrá prácticas parecidas, como en tantas empresas, fábricas, comercios. Y aquí le parece ético a todo el mundo robar música, películas, libros, desde sus ordenadores”. Habrá otros, más cínicos o fanáticos, que encontrarán “necesarios” los sobresueldos porque los habrían cobrado los suyos, mientras que los juzgarían vil codicia si los hubieran percibido otros. Y también los habrá escandalizados y asqueados, como lo estuvieron numerosos votantes socialistas ante la corrupción del PSOE en los años noventa. Sea como sea, quién sabe cuántos de aquellos once millones deben de estar pensando: “Qué tonto fui”, cada mañana. Pero no por Bárcenas y sus aparentes revelaciones.

Son las personas que en catorce meses han visto cómo el Gobierno del PP ha incumplido todas y cada una de sus promesas electorales: cómo ha hecho una reforma laboral que deja los puestos de trabajo en precario, se pueden perder cualquier día sin apenas coste para el empresario; cómo eso ha añadido, sólo en 2012, más de medio millón de parados nuevos; cómo han bajado los salarios y la capacidad adquisitiva de la población en pleno; cómo se han subido a lo bestia el IVA y el IRPF que se había jurado dejar intactos; cómo las pensiones se han visto mermadas, los “dependientes” abandonados, la sanidad privatizada y encarecida, las medicinas bipagadas; la cultura despreciada y hostigada, la educación empeorada y con las tasas por las nubes; cómo, en cambio, a la Iglesia no se le ha rebañado un euro mientras sus jerarcas callan ante la penuria de tantas familias; cómo, tras el abusivo incremento del IVA, cada vez hay más gente desesperada que no lo aplica, y así se extienden la economía sumergida y el dinero negro; cómo el Gobierno se ha ganado la enemistad de médicos, sanitarios, jueces, profesores, comerciantes, gente de orden en principio. De esos once millones, muchos votaron sin duda al PP con la encomienda de que nos aliviara la crisis, y se la encuentran ahora agravada y afectándolos a ellos directamente, en sus carnes; descubren que están aún peor que con Zapatero. Ven que se desmantela a toda prisa el llamado Estado de bienestar, con el pretexto de la coyuntura económica. Que los ciudadanos quedan desprotegidos y que sus impuestos se emplean en rescatar a la banca que aun así se niega a conceder créditos a particulares, empresas y tiendas, asfixiándolos. Ven que el consumo baja y baja, y que al Gobierno, extrañamente, le trae sin cuidado. Ven que sus altos cargos y asesores no se aplican las rebajas, mientras los jóvenes emigran. Me pregunto cuántos de esos once millones están totalmente arrepentidos de haber pres­­tado su voto a quienes se lo prestaron, tras creer en sus promesas falsas. Cuántos no se levantan ya cada mañana diciéndose amargamente: “Qué tonto fui, pero qué tonto”.

02 abril 2013

La coincidencia entre PSOE y PP

La coincidencia entre PSOE y PP chirría todavía más, sobre todo en una Andalucía espiritualmente dividida entre terratenientes y proletarios, sobre todo cuando se refiere a los sentimientos que uno de los líderes en liza, Juan Ignacio Zoido, inspira entre amigos y enemigos. Pero ocurre. El PP se aferra al divino dedo designador de Javier Arenas, un hábito muy enraizado en la derecha, como demostró Aznar con Rajoy; la Junta y José Antonio Griñán también.

Arenas es perro viejo. Su habilidad ha quedado frecuentemente constatada: fue ministro en la época dorada del PP, accedió con aparente desgana a centrarse en la cosa autonómica justo donde a su partido siempre le fue peor, masticó mal su victoria minima del 25 de marzo de 2012 y tuvo a mano el teléfono rojo para quitarse de en medio y volver a la capital, a Génova, a la pasarela mediática sin aparentes manchas en el expediente.

Zoido es bien distinto. El traje de mosquetero le queda grande. Las líneas de su oposición son frágiles, difusas, irregulares. Dispone de un enorme arsenal en el terreno de las cifras, pero es incapaz de utilizarlo con constancia y efectividad. El problema de un Parlamento es que tarde o temprano emerge la lupa de la retórica, del afilado manejo de las palabras, de esos intangibles que condenan al gris, al atropellado o al tecnócrata. Fíjense en el material expuesto: la Administración paralela de la Junta (de la que nada ha vuelto a saberse); el monumental escándalo de los ERE (1.400 millones, según las cuentas del PP); Invercaria; el déficit (aquí todos fallan); un desempleo de récord…

Griñán ha querido manejar su ventaja sin despistarse. Pero el socialismo, antes con la boca pequeña y ahora sin complejos, proclama su fortuna por contar en la bancada contraria con el alcalde de Sevilla. “Es un regalo que Dios nos da cada mañana”, afirmaba el pasado viernes Mario Jiménez. Malo para el país, malo para el PSOE y pésimo para Griñán. Porque los grandes estadistas, suponiendo que el presidente lo sea, precisan de grandes Némesis. Porque la derrota envenena más cuando no se la espera.

La ruta que el socialismo andaluz dibuja tampoco está clara. A veces por fantasías periodísticas y otras por ambigüedades más o menos calculadas, Griñán se deja querer para empresas mayores. A punto de cumplir 67 años, no parece que la mejor baza del PSOE matriz para recobrar metros de respaldo en las urnas pase por recurrir a un veterano Griñán en lugar de otro veterano Rubalcaba, aunque Fraga y su Xunta desmientan esta línea de pensamiento. Si, por el contrario, su futuro está en las Cinco Llagas, necesitará alicientes. Arenas era muy bueno tocándole las narices. Zoido apenas le arranca sonrisas de superioridad.

Y aquí llega la paradoja: ¿se imaginan que ocurra precisamente eso, que Griñán se apague de aburrimiento, que se sienta viejo, que ceda al empuje indisimulado de Susana Díaz? Entonces Juan Ignacio Zoido se relevaría como lo contrario de lo que parece: un estratega exquisito, de primera línea, un hombre con la inteligencia necesaria para inocular la inestabilidad en el taifato socialista desde su careta de boy scout, un halcón con plenas posibilidades de asaltar al fin el Palacio de San Telmo.

Cabe por último un escenario inédito. Podría ocurrir que conforme avance la legislatura, el propio PP-A, a instancias quizás del mismo Zoido, sopese la posibilidad de encomendarse a un nuevo tutor. Arenas se fue con la cama sin hacer, y su sucesor nunca ha ocultado que se siente ante todo alcalde.

No se trata únicamente de un problema de pericia, o de carisma, o de esgrima dialéctica, o de vocación. Se trata de todos esos factores en concurrencia, más el añadido de una presunción dañina: efectivamente, existe más materia prima que nunca para desbaratar el dominio con muletas (IU) del PSOE-A. Conviene recordar, no obstante, que Arenas ya gozó de los misiles de los ERE, ya los utilizó, ya los detonó en el Mamaev Kurgan de la Junta, ya transmitió al pueblo andaluz el saqueo. Y el PP ganó por 50 escaños a 47, lejos de la mayoría absoluta y del trono. Que nadie le pida peras a Zoido.