Varios agricultores confirman el regalo de coches Mercedes en el caso Marismas
Los tres agricultores imputados en el caso Marismas por haber formado parte de la mesa de contratación que adjudicó el concurso se derrumbaron ayer ante el juez que instruye este escándalo, Juan Gutiérrez Casillas, y reconocieron que hubo presiones para dar el contrato a una determinada empresa y que uno de los empresarios que se hizo con el concurso en la primera adjudicación regaló todoterrenos de la marca Mercedes al presidente y a un consejero de la Comunidad de Regantes.
Sus testimonios, a los que ha tenido acceso este periódico, ratifican todas las sospechas emitidas en sus informes por la Guardia Civil sobre el fraude en las obras de modernización de la marisma del Guadalquivir entre Dos Hermanas y Lebrija, un proyecto al que la Junta de Andalucía destinó 63 millones de euros procedentes de los fondos europeos y que diez años después sigue al 60 por ciento de ejecución a pesar de que se invirtió todo el dinero y se justificó ante la administración.
El juez busca el destino de estos fondos y trata de averiguar si hubo connivencia entre la Junta de Andalucía y la empresa Befesa para adjudicar el concurso, ya que esta compañía no era la que mejor puntuación tenía y, además, ganó en segunda instancia, ya que la decisión de los agricultores que formaban la mesa de contratación fue otorgar el contrato a la UTE Meci-Tegner-Elecnor, en la que participaban dos empresarios de Los Palacios, Manuel Moreno y Emilio García Navarro, más conocido como «El Murciano». El agricultor Juan Rafael Ruiz reconoció ante el magistrado que hubo presiones para que ganara esta UTE, pero derivó todas estas coacciones al anterior gerente de la Comunidad, ya fallecido.
Sin embargo, también reconoce que «los de la Junta aconsejaron que no se votara a la UTE Elecnor-Meci-Tegner porque una de las empresas no cumplía determinados requisitos», a pesar de lo cual «salió por mayoría por insistencia del gerente». Eso provocó un enfrentamiento: «Hubo problemas con la Junta y hubo una segunda mesa de contratación». En esa segunda adjudicación «se tuvo en consideración lo que los miembros de la Junta habían dicho ya en la primera mesa de que no se eligiera a la UTE Elecnor-Meci-Tegner, que no se eligiera a otra UTE porque las tuberías no eran las que se querían y que eligieran preferentemente a alguna de Andalucía». Curiosamente, «Befesa-Alpi era la única que quedaba andaluza». Y fue la que ganó.
El agricultor también reconoce que en la primera certificación de la obra él mismo firmó «un talón en diciembre de 2005 para el pago de lo que se había hecho de obra» por un importe de cuatro millones. Pero confiesa que «era para pagar lo poco que se había hecho de obras y acopio de material», aunque él «no vio documentación acreditativa de ese acopio». Sólo sabe que «trajeron algunos montones de tuberías a algunas zonas, pero no gran cosa».
Esas tuberías las comercializaba la empresa Meci, propiedad de Manuel Moreno. El imputado asegura que «el proyecto lo era sobre la base de tuberías de hierro y la otra empresa presentaba tuberías de hormigón», por lo que el gerente «insistió» para que ganara esa sociedad. Igualmente, el imputado reconoce que pagó los cuatro millones de euros «porque tenía que entrar dentro del período de subvención de ese año». Es decir, porque había que justificar el gasto ante la Consejería de Agricultura aunque la obra no hubiese comenzado siquiera.
Ante todo este relato, el juez le preguntó por los posibles beneficios que pudieron obtener los miembros de la mesa de contratación, ya que con su primera decisión favorecieron a «dos empresarios del pueblo» frente a otras multinacionales de la construcción con mucha más experiencia y que habían presentado ofertas más baratas.
El agricultor no lo niega y revela que «iban a viajes que el gerente les ponía en conocimiento». Se trata de «viajes a Alemania y París que los pagaba la primera UTE», mientras que «el viaje a Turquía lo pagaba la empresa de los tubos». Además, el imputado asegura que escuchó «que se han regalado coches Mercedes» y que «el que los regalaba era Emilio García Navarro». Además, añadió que los receptores de estos coches, que eran todoterrenos, fueron el presidente de la Comunidad de Regantes y otros dos consejeros.
Por último, Juan Rafael Ruiz reveló que el abogado de la citada Comunidad que hizo todas las actas del concurso, Feliciano Sánchez, «trabajaba también para la Delegación Provincial de la Consejería de Agricultura». Los otros dos agricultores que declararon después hicieron un relato muy parecido. José Herrera detalló que en el caso de los viajes él fue «a Turquía para ver tubos» pagado por la empresa Meci, «a la feria de muestras agrícolas de París para ver sistemas de riego» y a Vitoria «a ver contadores». Y el tercero, Rafael Castaño, se escudó en su falta de memoria, aunque coincidió con los dos anteriores en señalar como responsable de todas las acciones investigadas al antiguo gerente, que murió hace unos años.