Las maratonianas jornadas de trabajo que se impone la juez Alaya plantean muchos interrogantes sobre el derecho al descanso
de los imputados por las irregularidades en los ERE. ¿Es legal que una
juez tome declaración a un sospechoso que ha pasado toda la noche en
vela? ¿Está esta persona en condiciones de someterse a un interrogatorio
del que depende que acabe o no entre rejas?
Algunos abogados y fiscales muchos coinciden en que
someter a una persona a un interrogatorio que comienza de madrugada y
acaba a las nueve de la mañana -como ocurrió el pasado sábado con un
directivo de Vitalia- puede vulnerar el derecho de defensa de esta
persona. Un imputado que ha pasado toda la noche en vela
y que lleva dos días detenido, con la misma ropa, sin tomar una ducha y
en unos calabozos nada confortables, parece que en principio no está en
condiciones de prestar declaración. Y mucho menos ante una juez
incisiva como Alaya, cuya forma de interrogar es vehemente, según dicen
quienes han presenciado alguno de sus interrogatorios.
Y en esas condiciones, ¿qué opciones tiene el imputado?
Si se acoge a su derecho a no declarar, puede que la instructora lo
utilice para reprocharle que no ha colaborado con la investigación y
tomar una decisión drástica como su encarcelamiento, a pesar de que el
hecho de no declarar no puede servir para ello dado que este imputado
está haciendo uso de un derecho… Y eso sólo por hablar de los imputados,
que son los que se la juegan de verdad, pero tampoco es de recibo
imponer esos horarios a los abogados, a los fiscales y a los
funcionarios de su juzgado.
Cierto es que la juez tiene que respetar el plazo legal de las 72
horas de detención, pero también lo es que en esas condiciones puede
suceder, que bien el imputado no declare, o que reconozca incluso que “mató a Manolete”,
por usar una expresión popular, porque a buen seguro que sus
condiciones psico-físicas no son las más adecuadas para comparecer ante
una juez y responder de unos delitos de tal gravedad. No entiendo por
qué la instructora no puede adelantar sus interrogatorios, porque otros
muchos jueces han tenido también jornadas complicadas y no han tenido
que prolongar ese horario nocturno durante tantos días consecutivos…