Existen mil maneras de morir, pero hay otras mil maneras en que la ciencia y la experiencia humana pueden salvarte. Ya sea un terremoto, una pandemia o el ataque de un tiburón, Cómo Sobrevivir te explica cómo puedes resistir las situaciones más fatales de la vida.
Un jubilado de 82 años, que vive en Seattle, se enteró de su propia muerte mientras desayunaba tranquilamente en bata junto a su mujer. Una carta del banco lamentaba su fallecimiento, daba el pésame a su viuda y ya de paso le reclamaba 5.201 dólares en prestaciones sociales, que se le habían abonado al presunto difunto tras su muerte y que, en menos de 12 horas, le retirarían automáticamente de su cuenta. El jubilado estaba vivo, pero para el Estado había dejado de existir.
Esta es la loca historia de un viaje, una sorpresa y una nueva apuesta comercial que puede convertirse en tendencia mundial. Pese a lo temerario de la apuesta, ha salido bien. Por eso promete.