02 abril 2013

Le puede pasar a cualquiera

¿Quién no ha tenido un amigo narcotraficante con el que se iba de juerga en su yate? ¿Quién no ha heredado una fortuna en Suiza y se ha olvidado de declararla? ¿A quién no le ha pasado que aparezca un Jaguar gratis en el garaje, o que un desconocido generoso le regale bolsos, joyas, fiestas y viajes?

¿Quién no ha recibido del partido abultados sobres con efectivo, o donativos anónimos de constructores filántropos, o ambas cosas al mismo tiempo? ¿A quién no le han despedido alguna vez de forma simulada, fraccionada y en diferido? ¿De verdad nunca os han pagado un cuarto de millón de euros al año por no hacer nada de nada, salvo estar callado?

¿Quién no se ha metido por la nariz el dinero de los parados andaluces? ¿De verdad nunca os habéis inventado una escritora imaginaria para cobrar artículos de una fundación sin hacer nada? ¿Quién no ha se ha llevado crudas varias dietas por duplicado en una mañana de reuniones en la Caja? ¿Quién no ha acumulado tres salarios públicos en un mismo año? ¿Quién no se ha subido el sueldo en plena crisis?

¿Quién no llama directamente al Poder Judicial cuando tiene un problemilla en un juzgado? ¿Quién no se salta las normas alguna vez para hacer un favorcillo a los amigos? ¿Qué familia no tiene un yerno un poco libertino que roba unos míseros millones de euros a las administraciones públicas? ¿A quién no le han indultado alguna vez por delitos de torturas, o de cohecho, o de homicidio imprudente, o de alzamiento de bienes, o de prevaricación, o de narcotráfico? ¿Quién no tiene el dinero en un paraíso fiscal o ha recurrido a la amnistía para blanquear unos ahorrillos?

Si es que os escandalizáis por nada.

01 abril 2013

Mis ultimas lecturas

Un excelente  thriller
 

Sinopsis 
1959. En un caluroso día de verano, mientras su familia se va de picnic al arroyo de su granja en Suffolk, la adolescente Laurel se esconde en la casa del árbol de su infancia, fantaseando con un muchacho llamado Billy, una huida a Londres y un futuro grandioso que aguarda con impaciencia. Sin embargo, antes de que esa tarde idílica toque a su fin, Laurel presenciará un crimen aterrador que lo cambiará todo. 2011. Siendo ya una actriz célebre, Laurel se ve abrumada por las sombras de su pasado. Acechada por los recuerdos y el misterio de lo que vio ese día, vuelve al hogar familiar y comienza a desenmarañar cada rincón de su memoria en busca de aquella historia. Una historia de tres desconocidos procedentes de mundos muy diferentes (Dorothy, Vivien y Jimmy) que coinciden en el Londres de los años de la Segunda Guerra Mundial y cuyas vidas quedarán unidas de forma funesta e inexorable. Alternando los años treinta, los cincuenta y el presente, El cumpleaños secreto es un relato fascinante de misterios y secretos, teatro y farsa, de un asesinato y de un amor imperecedero.

Feijóo y el contrabandista. Lo que faltaba

 

Fueron amigos durante unos años, y uno acabó al frente del Gobierno gallego y el otro en la cárcel por narcotráfico. El presidente de la Xunta, mantuvo a mediados de los años noventa, mientras ocupaba altos cargos en los Gobiernos gallego y central, una estrecha amistad con el contrabandista Marcial Dorado Baúlde. Entonces Dorado ya era muy conocido por sus actividades como uno de los jefes del contrabando de tabaco en Galicia, y Feijóo ocupaba destacados puestos en la Administración sanitaria, primero en la autonómica y luego en la estatal. La relación incluyó invitaciones a Feijóo a la casa y al barco de Dorado, además de viajes que realizaron juntos.
En aquella época el contrabandista había sido detenido dos veces: en 1983, en la primera gran redada contra el negocio ilegal del tabaco en las Rías Baixas, y en 1990, por orden del juez Baltasar Garzón, dentro de la Operación Nécora, Dorado fue arrestado por narcotráfico y ahora mismo se encuentra en la cárcel cumpliendo una condena a 14 años.

Cuando conoció al contrabandista, Feijóo tenía 34 años, vivía en Santiago y era el número dos de la Consejería de Sanidad. Su amistad con Dorado se mantuvo unos meses después de la marcha del actual presidente gallego a Madrid, reclutado por el propio Romay para dirigir el desaparecido Insalud. El entonces prometedor alto cargo empezó a acompañar a Cruz en sus asiduas visitas a la espléndida mansión de Dorado en la Isla de Arousa (Pontevedra), donde se celebraban comidas y reuniones a las que asistía personal de confianza del contrabandista, incluso algunos mandos uniformados.
 
La amistad entre el político y el contrabandista se fue estrechando. Entre 1995 y 1998, Feijóo acudió durante los veranos a otra casa que Dorado tenía en Baiona, cerca de Vigo. En estas escapadas no faltaba el paseo a bordo del yate que el empresario tabaquero tenía atracado en el Club Náutico de esta localidad turística. La afición de Dorado por los barcos de recreo llevó a Feijóo a pasear a bordo de uno de los yates. Esta embarcación sería intervenida años después en una operación contra el blanqueo de dinero, tras la detención de Dorado en relación con un cargamento de seis toneladas de cocaína, en octubre de 2003.


 El contrabandista Marcial Dorado Baúlde (izquierda) y Alberto Núñez Feijóo, en un barco del primero en el verano de 1995, entre Baiona y las islas Cíes, en la ría de Vigo.

Feijóo también fue con Dorado a Portugal, donde este tenía negocios, y a Andorra. El Principado era entonces uno de los destinos frecuentes de los contrabandistas para evadir dinero. 

Feijóo explica que empezó a tratar a Dorado, en torno a 1995, con quien había trabado amistad en la Xunta. Su relación, asegura, se limitó al ámbito personal en reuniones en su tiempo de ocio en las que participaban más amigos. Reconoce que estuvo en su barco, en su casa y que al menos hizo un viaje con él, aunque insiste en que siempre había más amigos presentes. El presidente de la Xunta niega tajantemente que tuviera cualquier tipo de lazo económico con Dorado ni que estuviera al tanto de sus negocios ni que su relación con él hubiese tenido la menor influencia en sus decisiones como cargo público.
En aquel momento confió en la palabra de los amigos comunes, que le aseguraron que Dorado ya no se dedicaba al contrabando de tabaco. Y resalta que, cuando se produjeron los hechos, tampoco había ningún procedimiento judicial abierto contra él. Hacia 1997, en cuanto tuvo noticia de que la Audiencia Nacional había abierto una investigación a Dorado por una supuesta operación de contrabando, el presidente gallego afirma que cortó toda la relación con él y que desde entonces ni se han vuelto a ver ni han hablado nunca.

Esta es la noticia, espero acontecimientos.... y daré opinión

31 marzo 2013

Ponferrada, el espejo donde mirarnos

Ponferrada no es sólo el último grano en el culo del PSOE. El epicentro de su última vergüenza. La demostración de sus problemas como organización. Ponferrada es un espejo en el que contemplar los males que aquejan a esta democracia española, a los dos grandes partidos y a la sociedad en general. Un espejo en el que deberíamos mirarnos para eliminar de una vez todo lo que refleja. 

Ponferrada es una ciudad que no son la capital pero podrían serlo por número de habitantes y volumen de aspiraciones. Menos aeropuerto, tiene de todo lo que se hacía cuando creíamos que aquello duraría siempre: universidad, museo, autovía, circunvalación, desarrollo urbanístico exagerado y hasta centro de investigación. Tiene una corporación municipal de 25 concejales. Tiene una deuda municipal desorbitada (supera sus ingresos anuales) y ha tenido que acudir al plan de proveedores para pagar facturas pendientes. Hasta aquí, una más.
 
Pese a esa gestión demencial de los recursos, la ciudadanía ha depositado el poder reiteradamente en manos del PP, que gobierna la ciudad desde que Ismael Álvarez se alzó en 1995 a la alcaldía apoyado en sus 11 concejales del PP... y en 3 tránsfugas del PSOE. Hasta entonces, gobernaba el PSOE.
 
En marzo de 2001, Ponferrada saltó a las páginas de los diarios nacionales cuando la concejala Nevenka Fernández denunció al alcalde por acoso sexual. Entonces supimos que Nevenka no llegó a las listas al ayuntamiento por cuota de igualdad, eso va en contra de los principios del PP, ni por méritos propios, como propugna Cospedal. Llegó por ser joven, guapa, licenciada en económicas y, sobre todo, hija de un importante empresario de la pizarra amigo del que luego sería su torturador. Su ausencia absoluta de conocimientos de gestión municipal no impidió a Ismael Álvarez colocarla al frente de una de las concejalías más sensibles, la de Hacienda.
 
Luego llegó el acoso de su jefe, la denuncia ante los tribunales, el juicio y la sentencia contra el acosador, rebajada después por el Supremo a una multa al entender que no existe relación de superioridad jerárquica entre un alcalde y una concejala, por lo que no puede haber abuso de autoridad.
 
La justicia lo condenó, pero poco. La política prefirió condenarla a ella (el PP por aquel entonces defendió con uñas y dientes la inocencia de Ismael Álvarez y la oposición se puso de perfil aprovechando que era un lío interno del PP) y buena parte de la ciudadanía se quedó con la machista idea de que era una fresca arribista que había seducido al político.
 
Esa es la España real, la verdadera. Ocho años después, llegó la prueba de que la única condenada fue Nevenka.
 
El acosador volvió a concurrir a las elecciones en 2011... y los ciudadanos lo premiaron con 5 concejales. ¿Lo despreciaron sus compañeros políticos? Qué va. Es la llave del Gobierno municipal! Con su apoyo llegó el PP a la alcaldía sin tener la mayoría absoluta y con su connivencia le ha arrebatado ahora el PSOE el bastón de mando. Con los suyos ha aprobado el PP todas sus decisiones desde 2011 y con los mismos gobernará el ex socialista hasta 2015.
 
Es la política que le vale al PP. La que le valía al PSOE hasta que el escándalo le reventó en la cara. Es lo que ha aceptado la ciudadanía. Es lo que somos. Es lo que deberíamos dejar de ser.

Bárcenas y los hechos probados

Para explicar lo que está pasando con los papeles de Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional, basta con aplicar una herramienta tan contundente como difícil de manipular: el calendario. Es un escándalo imposible de tapar.

Las fechas hablan solas. El 31 de enero, El País publicó los papeles de Bárcenas y en la Audiencia Nacional los recibieron como el que oye llover. El 5 de febrero, el juez Pablo Ruz aseguró que no tenían nada que ver con la Gürtel. "No resulta suficientemente acreditada la conexión", despachó en un auto. Y el 21 de febrero, en otro auto, lo volvió a repetir. En ambas decisiones, Ruz fue respaldado por la fiscalía, que por más que investiga tampoco ve relación. Todo esto cambia un día: el 1 de marzo, cuando la querella de Izquierda Unida acabó por sorteo en el temido (por el PP) Juzgado Central de Instrucción número 3, el de Javier Gómez Bermúdez. Horas después -¡oh, casualidad!- la fiscalía y Ruz empezaron a dar marcha atrás y, tras negarlo por dos veces, de repente encontraron esa conexión con la Gürtel que permitía disputar el caso a Gómez Bermúdez.

Las casualidades que demuestran hasta qué punto el Gobierno está maniobrando para que solo sea Ruz quien investigue los papeles de Bárcenas no terminan aquí. Unas son cómicas, como ese recurso que el PP presentó contra la decisión de Ruz de asumir la competencia por los papeles de Bárcenas... y que retiró una semana después al darse cuenta que, si el juez aceptaba su petición, el caso Bárcenas tenía que quedar en manos de Gómez Bermúdez. Otras dan mucho miedo, como que el mismísimo presidente del Gobierno telefonee al CGPJ para interesarse por "el espectáculo que está dando la Audiencia Nacional". Y algunas rozan incluso la prevaricación, como esa inédita maniobra de la sala para bloquear el interrogatorio de Gómez Bérmúdez a Bárcenas, un imputado que se niega a responder ante la Audiencia Nacional, pero que concede simpáticas entrevistas en televisión.

En el fondo, lo que se esconde es el miedo del PP a que su extesorero estalle la bomba atómica que dice poseer. En el Gobierno aterraba la posibilidad de que Gómez Bermúdez, tras tomar declaración a Bárcenas, ordenase su entrada en prisión y eso provocase una guerra nuclear. Sin embargo, la apuesta del PP por Ruz les puede salir mal. La competencia mejora la eficiencia, también en los juzgados. Y en esta batalla por el caso Bárcenas, el juez Ruz tiene hoy muchas razones para querer demostrar que no es ninguna marioneta en manos del Partido Popular.