Cien días han bastado para hacer tambalear un sistema democrático con más de 200 años de historia. Con su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump, en estos 100 días desde el 20 de enero pasado, ha liderado despidos masivos en la administración, ha iniciado una campaña de miedo contra la población emigrante y las universidades, ha destartalado la estabilidad de los mercados y ha declarado la guerra a los jueces. Mientras tanto, el poder legislativo sigue plegado a su voluntad. Sin ningún círculo interno que ejerza un control de daños como ocurrió en 2017, los cien días de furia también han sido cien días de chapuzas.


